La mujer afirmó que David Michael Brouillette, señalado como el agente que disparó contra el ciudadano colombiano en un operativo en Maine, le solicitó mentir para proteger su imagen y la versión de los hechos.



La exesposa del agente del ICE que mató al colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero en Maine rompió el silencio y reveló detalles que profundizan la gravedad del caso. Ashley Brouillette identificó a su exmarido, David Michael Brouillette, de 37 años y residente en Manchester, Maine, como el funcionario que abrió fuego contra el colombiano el pasado lunes 13 de julio en Biddeford, y aseguró que él mismo la contactó poco después del incidente para pedirle que encubriera su reputación ante las investigaciones en curso.

«Me pedía que mintiera por él y que encubriera su reputación. Le dije que no iba a mentir por él», afirmó Ashley en una entrevista con el diario Portland Press Herald, en la que relató que su exesposo intentó justificar el uso de la fuerza argumentando que el colombiano había intentado atropellarlo con su vehículo. Sin embargo, Ashley cuestionó esa versión después de revisar los videos del operativo. «En ninguna parte se ve que ese hombre te embistiera con un coche», señaló, añadiendo que lo que más le llamó la atención fue la tranquilidad inusual con la que su exmarido le relató lo sucedido.

La mujer también reveló que antes del incidente ya había manifestado preocupaciones sobre la salud mental del agente ante superiores militares, advertencias que no fueron atendidas. Además, denunció haber sido víctima de maltrato durante su relación con el funcionario y afirmó que desde que se hizo pública la presunta identidad del agente en redes sociales, ella y su familia han recibido amenazas.

Joan Sebastián Durán Guerrero tenía 26 años y era oriundo de Bucaramanga, una ciudad del nororiente de Colombia donde creció y fue educado. Soñaba con un futuro próspero, con darle una educación sólida a su hija pequeña y con aprovechar las oportunidades que esperaba encontrar en Estados Unidos. Dejó Colombia y se instaló en Biddeford, en el sur de Maine, donde trabajaba como repartidor de comida y como personal de limpieza, y vivía con su pareja y su hija de tres años.

Carlos, amigo de Durán Guerrero y vecino de su mismo edificio, lo describió como «una excelente persona, un buen padre, buen esposo y trabajador», y rechazó categóricamente las versiones que lo presentaban como un criminal. Sus vecinos en Biddeford lo describían como alguien tranquilo y reservado, no como una amenaza para la seguridad pública. Contaba con autorización para trabajar en Estados Unidos y tenía número de Seguridad Social, según confirmaron organizaciones de apoyo a inmigrantes como Presente! Maine y la Maine Immigrants’ Rights Coalition.

Las autoridades confirmaron que Durán Guerrero no era el objetivo del operativo del ICE. Los agentes buscaban a otra persona con una orden de deportación vigente. Pese a ello, el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el agente disparó temiendo por la seguridad pública, argumentando que el vehículo del colombiano intentaba escapar de la escena.

Desde entonces, Joan Sebastián Durán Guerrero ha sido recordado como un padre amoroso y un trabajador incansable que vivía para su familia. Un memorial improvisado con flores y velas se levantó en la intersección de las calles Hill y Pool en Biddeford, el mismo lugar donde su pareja cayó de rodillas y su hija de tres años lloró tras presenciar su muerte.

El presidente Gustavo Petro calificó el hecho de asesinato y exigió al presidente Trump un pronunciamiento. La Embajada de Colombia en Washington pidió una investigación exhaustiva e inmediata al Departamento de Seguridad Nacional, mientras la familia en Colombia inició los trámites para repatriar su cuerpo. El FBI y la Fiscalía General de Maine mantienen abierta la investigación sobre el caso.

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