Mientras hablaba de la votación, según él, le ha traído el “electorado femenino”, el candidato terminó protagonizando una escena más cercana a un show vulgar que a una entrevista.
El candidato Abelardo de la Espriella está lejos de representar al político tradicional que se dedica a discutir propuestas para resolver los problemas del país. Su trayectoria no nació en la política, sino en el litigio como abogado penalista. Aun así, ha conseguido posicionarse en la contienda presidencial apoyándose en discursos extremos, mensajes de autoridad rígida, confrontaciones constantes y expresiones marcadas por el machismo.
Aunque durante mucho tiempo fue visto como una figura mediática más que como un aspirante serio, hoy aparece entre los nombres que empiezan a sonar con fuerza para llegar a la Casa de Nariño. “Debe ser un genio en algo, pero no es fácil saber en qué”, escribió Felipe López Caballero en la revista Cambio.
Lo preocupante es cómo parte de la sociedad parece acostumbrarse a un lenguaje político cada vez más agresivo, ofensivo y sin filtros. Mientras algunos rechazan ese estilo, otros lo celebran entre aplausos y burlas, interpretándolo como una muestra de sinceridad o valentía. Ese respaldo ciudadano es precisamente el que impulsa su crecimiento político y va desplazando los límites de lo aceptable en el debate público.
Durante esta semana, el aspirante concedió varias entrevistas donde volvió a defender posturas de extrema derecha. Allí habló de responder con violencia a manifestaciones sociales, atacó a periodistas calificándolos de ignorantes y dejó nuevas declaraciones polémicas que rápidamente provocaron controversia.
La situación más comentada ocurrió en una entrevista radial junto a varios comunicadores. En medio de la conversación, Abelardo de la Espriella sacó su teléfono celular para mostrar una fotografía tomada durante un acto de campaña. Según dijo, la imagen le había servido para conquistar “unos votos bien bacanos del electorado femenino”. Lo que pretendía exhibir era el tamaño de sus genitales.
¡No más machismo en la política! ✋ El respeto por las mujeres es la base de cualquier democracia. ¿Se puede gobernar un país sin ideas y con una visión tan limitada? Ponemos bajo la lupa la actitud de quienes pretenden dirigirnos desde el ego y la prepotencia. 👇 ¿Qué opinas tú?… pic.twitter.com/JukEoUDcR0
— Hoy|Noticias (@HoyNoticias2) May 12, 2026
“Decir que ganó el voto femenino ‘por lo grande que lo tiene’ habla únicamente de su pequeñez”, escribió Juan Daniel Oviedo, fórmula de la candidata Paloma Valencia.
Ella, a su vez, dijo: “Las mujeres periodistas no tienen por qué aguantar bromas sexuales, insinuaciones ofensivas ni ataques personales por atreverse a preguntar. Ese es su oficio. Entiendo la indignación que esto produce e invito a que todos elevemos el nivel del debate público. Quien se equivoca en el trato debería reconocerlo y disculparse. La libertad de prensa exige también respeto por la dignidad de quienes preguntan”.
Y agregó: “Además, no se trató únicamente de un chiste vulgar; el momento giró alrededor de presionar a una mujer para que participara de bromas sexuales que claramente intentaba evadir”.
Ahí es donde se concentró buena parte de la indignación en redes sociales. Usuarios cuestionaron el tono ordinario del intercambio y el hecho de que un aspirante presidencial convierta una conversación periodística en una especie de espectáculo de doble sentido.
Mientras el país espera debates sobre seguridad, economía o corrupción, uno de los candidatos terminó protagonizando una conversación sobre el tamaño de sus genitales frente a periodistas.
En las redes sociales, por ejemplo, cuestionan la normalización de actitudes invasivas disfrazadas de “humor” o espontaneidad. Varios comentarios señalaron que la periodista intentó marcar distancia desde el primer momento, pero aun así el candidato continuó empujando la situación.

