José Saúl Zarria, expresidente de la organización campesina de Caldono, fue ultimado con arma de fuego cuando llegaba a la vivienda de un familiar.
Un llamado urgente a garantizar la vida de los dirigentes sociales y campesinos surgió tras el asesinato de José Saúl Zarria, reconocido líder rural de Caldono, quien perdió la vida en un ataque armado registrado durante la tarde del martes.
Gilberto Marín, presidente de Fedianú Cauca y vocero de la Mesa de Derechos Humanos por la Defensa de la Vía y los Territorios del Suroccidente Colombiano, confirmó la noticia y manifestó su rechazo frente a este nuevo episodio de violencia que afecta a las comunidades del departamento.
Según la información entregada por el representante de la organización, varios hombres llegaron a la vivienda de un hermano de Zarria. El dirigente campesino se encontraba llegando al lugar cuando fue atacado a tiros, perdiendo la vida en el sitio debido a la gravedad de las heridas.
El crimen causó preocupación entre quienes conocían el trabajo comunitario de la víctima, especialmente por su participación en procesos dirigidos a defender los derechos de la población campesina y promover el reconocimiento de sus territorios.
Marín advirtió que las condiciones de seguridad en el Cauca representan un desafío cada vez mayor para quienes desarrollan labores de liderazgo, acompañamiento social y organización comunitaria.
José Saúl Zarria tuvo una participación activa en los procesos campesinos de Caldono, donde se desempeñó como presidente de la organización municipal afiliada a Fedianú Cauca.
Desde ese espacio promovió iniciativas encaminadas a fortalecer la organización de las familias campesinas y avanzar en el reconocimiento de sus derechos territoriales. Entre sus principales apuestas se encontraba el impulso a la creación de zonas de reserva campesina.
Esta figura busca contribuir a la protección de las comunidades rurales, respaldar la economía campesina y favorecer el acceso a condiciones que permitan la permanencia de las familias en sus territorios.
De acuerdo con Gilberto Marín, en Caldono existe una población campesina que busca fortalecer su identidad organizativa y obtener reconocimiento territorial en un municipio caracterizado por una importante presencia de comunidades indígenas.
El trabajo que desarrollaba Zarria estaba relacionado con ese propósito: impulsar espacios de participación y promover alternativas para que los campesinos pudieran defender sus intereses y continuar con sus actividades productivas.
Su asesinato representa una pérdida para el proceso organizativo campesino del municipio y aumenta la preocupación por los riesgos que enfrentan quienes lideran iniciativas sociales en el norte del Cauca.
Luego de conocerse el homicidio, Fedianú Cauca reiteró la necesidad de que las autoridades adopten acciones eficaces para proteger a los líderes sociales y garantizar que puedan desarrollar sus actividades sin poner en riesgo sus vidas.
Gilberto Marín señaló que las organizaciones han solicitado garantías de seguridad desde hace tiempo, debido a las dificultades que afrontan las comunidades y sus representantes en diferentes zonas del departamento.
El vocero expresó que la situación de orden público continúa deteriorándose y que las condiciones para vivir en los territorios, movilizarse y ejercer labores sociales se han vuelto más complejas.
También cuestionó que, mientras se anuncian esfuerzos para reducir la violencia, sigan registrándose hechos que afectan a la población y ponen en peligro a quienes trabajan por la defensa de los derechos colectivos.
Ante este panorama, las organizaciones consideran fundamental que las instituciones escuchen sus advertencias, evalúen los riesgos y fortalezcan los mecanismos de prevención y protección.
El asesinato de José Saúl Zarria vuelve a evidenciar la preocupación de las organizaciones campesinas por la seguridad en Caldono y otros municipios del Cauca, donde diferentes procesos comunitarios trabajan por la defensa de la tierra, los derechos humanos y el desarrollo rural.
Desde estos sectores se espera que las autoridades adelanten las investigaciones necesarias para establecer quiénes cometieron el crimen y cuáles fueron las razones detrás del ataque.
Hasta el momento, la información conocida no permite establecer de manera concluyente la identidad de los responsables ni los móviles del homicidio.
Mientras se esclarecen los hechos, los representantes campesinos insistieron en que se requieren garantías reales para proteger a sus dirigentes y evitar que la violencia siga afectando a quienes trabajan por las comunidades rurales del departamento.

