Autoridades mexicanas confirmaron la captura de nueve colaboradores del poderoso capo y señalan que fue él quien ordenó matar a 25 guardias nacionales el día que cayó el Mencho, en febrero.
El fuego del crimen organizado volvió a encenderse con fuerza este miércoles en el noroeste de Michoacán, en el arco territorial que conecta Morelia con Zamora. Desde las primeras horas de la madrugada, el sistema de videovigilancia del estado registró al menos una veintena de bloqueos en carreteras, concentrados principalmente en los municipios de Zamora y Ecuandureo. Las autoridades lograron restablecer la circulación a lo largo de la mañana, pero la tensión se mantuvo durante toda la jornada.
Según un comunicado emitido por la Secretaría de la Defensa Nacional, Sedena, por la tarde, los bloqueos fueron una reacción directa a un operativo militar que permitió la detención de nueve integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), vinculados al grupo comandado por Heraclio Guerrero Martínez, alias Tío Lako.
“Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano realizaron una operación de precisión en las localidades de Tinaja de Vargas, en Tanhuato, y Colesio, en Ecuandureo, donde se logró la detención de nueve integrantes del CJNG”, detalló la dependencia. Entre los capturados se encuentran Marisol “N”, identificada como hija de Tío Lako, y Lourdes “N”, su pareja sentimental.
Tío Lako es considerado el jefe regional del CJNG en Michoacán y Jalisco. Las autoridades lo señalan como el responsable de ordenar las agresiones contra elementos de la Guardia Nacional el 22 de febrero de 2026, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder histórico del cártel. Aquella emboscada dejó un saldo de al menos 25 guardias nacionales muertos.
La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al tema durante su conferencia matutina. “Hay un operativo de detención de un objetivo o varios objetivos relevantes, por eso se dio esta toma de algunos lugares”, explicó, sin dar mayores detalles. Aunque la Sedena no lo afirma de manera explícita, el comunicado sugiere que el principal objetivo era el propio Tío Lako, quien según inteligencia federal coordina la violenta respuesta del cártel.
Desde temprano, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, mantuvo en alerta máxima a las fuerzas de seguridad estatales. Lo mismo ocurrió en Jalisco, donde el gobernador Pablo Lemus informó que sus corporaciones se encuentran en coordinación permanente con el Gobierno federal. “Hasta este momento no se ha registrado ningún incidente en nuestro territorio, pero seguimos atentos ante cualquier eventualidad”, declaró Lemus.
El nombre de Tío Lako llevaba semanas sonando con fuerza. Líder de la célula conocida como Los Guerreros, mantiene un férreo control sobre el norte de Michoacán, especialmente en Ecuandureo y Tanhuato. Medios locales reportaron desde el martes la llegada de tropas federales al aeropuerto de Uruapan, lo que aparentemente activó las alarmas dentro de la organización criminal.
El contexto de esta captura se remonta a la muerte de El Mencho en febrero pasado. Tras su abatimiento, se abrió una fuerte disputa por la sucesión. Primero cayó Audias Flores, alias El Jardinero, uno de los principales candidatos. Posteriormente, Juan Carlos Valencia, alias 03 (hijastro de El Mencho), se consolidó al frente del CJNG, por encima de otros nombres como Gonzalo Mendoza, alias El Sapo.
En el operativo en el que murió El Mencho, Tío Lako perdió además a su propio hijo, Rubén Guerrero, alias R1, quien formaba parte de la guardia cercana al líder del cártel. A pesar de ese golpe, las autoridades presumían que Tío Lako se mantenía activo y atrincherado en su feudo. Este miércoles volvió a demostrar su capacidad de reacción: una vez más, escapó.
Además de las nueve detenciones, el Ejército decomisó dos inmuebles, 64 vehículos (uno de ellos blindado artesanalmente), una ametralladora calibre .50, cuatro ametralladoras Minimi calibre 5.56, nueve armas largas, un arma corta, dos lanzagranadas, cartuchos, cargadores, “diversa droga”, ocho artefactos explosivos improvisados, siete motocicletas, un dron y abundante equipo táctico.
El Gabinete de Seguridad federal busca ahora determinar el alcance real de la estructura de Tío Lako y si estos golpes pueden desestabilizar aún más una región ya de por sí marcada por la disputa entre el CJNG, grupos locales y remanentes de otras organizaciones. Mientras tanto, los habitantes del norte de Michoacán vivieron una jornada más de incertidumbre, con el temor latente de que la violencia escalada se prolongue en los próximos días.
Las reacciones violentas del crimen organizado ante operativos de alto impacto se han vuelto una constante en los últimos años. En esta ocasión, el mensaje del CJNG fue claro: no dejará pasar sin respuesta la detención de miembros de su círculo más cercano. Las autoridades, por su parte, aseguran que mantendrán la presión sobre esta región estratégica del Pacífico mexicano.

