El Comité Noruego reconoce sus esfuerzos en promover la paz y el derecho internacional y en traer “esperanza a las víctimas de la violencia y el conflicto”.



La jurista sudafricana, de 85 años, ha dedicado gran parte de su vida a combatir la impunidad por crímenes de guerra, genocidio y delitos contra la humanidad. Su trayectoria incluye cargos en los principales organismos judiciales y de derechos humanos de Naciones Unidas.

La jurista sudafricana Navanethem, conocida mundialmente como Navi Pillay, fue distinguida este viernes con el Premio Nobel de la Paz 2026, en reconocimiento a su prolongada lucha por la justicia internacional, la defensa de los derechos humanos y el juzgamiento de responsables de graves crímenes contra la población civil.

El Comité Noruego del Nobel destacó la integridad, el valor y la trayectoria de Pillay, quien ha contribuido a que los delitos de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean investigados y llevados ante la justicia. Para el organismo, su trabajo representa un aporte fundamental a la construcción de la paz y al fortalecimiento del derecho internacional en un escenario global marcado por conflictos y tensiones.

Nacida en Durban, Sudáfrica, hace 85 años, Pillay construyó una carrera jurídica que la llevó a ocupar posiciones de gran relevancia en instituciones nacionales e internacionales. Fue magistrada del Tribunal Superior de Sudáfrica, presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y jueza de la Corte Penal Internacional. También ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Su trayectoria se ha caracterizado por la defensa de las víctimas de la violencia y la exigencia de responsabilidades a quienes cometen abusos desde posiciones de poder. Actualmente, participa en el tribunal de la Corte Internacional de Justicia que examina el caso relacionado con las acusaciones de genocidio contra Myanmar.

Una noticia que la tomó por sorpresa

Pillay conoció la noticia mientras participaba en un encuentro jurídico en Núremberg, Alemania. La reacción de la magistrada quedó registrada en un video difundido en redes sociales por Agnes Callamard, presidenta de Amnistía Internacional, en el que aparece visiblemente sorprendida por el anuncio y los aplausos de sus colegas.

“Debe de ser una broma. ¿Están seguros?”, expresó inicialmente, al explicar que había recibido una llamada procedente de Noruega, pero que todavía dudaba de la veracidad de la información.

En medio de la emoción, la galardonada también hizo una referencia humorística al presidente estadounidense Donald Trump. Comentó que, si los presentes continuaban aplaudiendo, quizá terminaría compartiendo el reconocimiento con él.

La alusión estuvo relacionada con la entrega de la medalla del Nobel de la Paz que la opositora venezolana María Corina Machado hizo a Trump en enero de 2026, después de haber recibido el premio correspondiente a 2025 por su trabajo en favor de los derechos democráticos en Venezuela.

Su trabajo sobre Gaza, en el centro del debate

Uno de los asuntos más recientes y controvertidos en los que ha participado Pillay está relacionado con la situación humanitaria en la Franja de Gaza. La jurista presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas que, en septiembre de 2025, presentó un informe en el que concluyó que Israel había cometido genocidio contra la población palestina del territorio.

El documento sostuvo que se habían creado deliberadamente condiciones de vida destinadas a provocar la destrucción total o parcial de los palestinos en Gaza. El Gobierno israelí rechazó de manera contundente esas conclusiones.

Al referirse a su trabajo, Pillay manifestó que había recibido felicitaciones por su valentía al presentar el informe, aunque cuestionó que decir la verdad requiriera necesariamente esa cualidad. También defendió la imparcialidad que debe caracterizar la labor de los jueces.

Pese a haber cumplido 85 años, la magistrada aseguró que no contempla abandonar sus responsabilidades. Según relató, con frecuencia le preguntan cuándo piensa retirarse, pero su respuesta deja claro que continúa comprometida con la defensa de la justicia.

El Estado de derecho como condición para la paz

Al anunciar el reconocimiento, el Comité Noruego del Nobel subrayó que el respeto por las leyes nacionales e internacionales constituye una condición indispensable para prevenir las guerras y resolver las controversias por vías pacíficas.

Su presidente, Jørgen Watne Frydnes, señaló que la paz necesita justicia y resaltó el papel de los jueces como garantes de los principios que separan el orden del caos. También advirtió sobre los desafíos que enfrentan actualmente las instituciones judiciales internacionales y los magistrados que trabajan para garantizar el cumplimiento de las normas.

El Comité destacó que Pillay ha contribuido a exigir responsabilidades a Estados y dirigentes nacionales, además de ofrecer esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos. Su compromiso con la dignidad humana, agregó el organismo, constituye una fuente de inspiración para quienes trabajan por un mundo más pacífico.

La presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane, también felicitó a la galardonada y consideró que el premio representa un reconocimiento significativo al papel de la justicia internacional en la consolidación de una paz duradera, especialmente en momentos en que el orden jurídico mundial enfrenta importantes desafíos.

Una carrera marcada por la lucha contra la discriminación

La historia de Pillay comenzó en una familia de ascendencia tamil india, en la Sudáfrica del apartheid, un sistema de segregación racial que restringía los derechos de la población negra y de otros grupos discriminados.

En ese contexto, logró convertirse en abogada y abrirse camino en un ámbito profesional en el que enfrentó barreras estructurales. Su compromiso con la justicia se extendió desde la defensa de personas perseguidas por oponerse al apartheid hasta su participación en procesos judiciales internacionales relacionados con algunos de los crímenes más graves de las últimas décadas.

El Comité Nobel resaltó precisamente esa continuidad en su trayectoria, desde su trabajo inicial en defensa de Nelson Mandela y otros opositores al régimen segregacionista hasta sus responsabilidades en tribunales internacionales.

El reconocimiento de 2026 se suma a una lista de premiados que incluye a la organización japonesa Nihon Hidankyo, distinguida en 2024 por su lucha contra las armas nucleares, y a María Corina Machado, laureada en 2025 por su defensa de los derechos democráticos en Venezuela.

El Premio Nobel de la Paz es uno de los cinco galardones establecidos en el testamento de Alfred Nobel. La distinción contempla una recompensa económica de nueve millones de coronas suecas, equivalente aproximadamente a 800.000 euros, y su entrega está prevista para el 10 de diciembre en Oslo, Noruega, fecha en la que se conmemora el aniversario de la muerte del fundador de estos premios.

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