El jefe de Estado busca que la isla no sea aplastada por el poder económico y político de los Estados Unidos.



El primer mandatario de los colombianos formuló un nuevo llamado a la humanidad para evitar que se profundice la crisis contra la isla, y a cambio planteó que ese diálogo entre civilizaciones podría darse en la propia República de Cuba.

En su cuenta de la red social X, el jefe de Estado publicó las declaraciones que concedió a la prensa cubana durante su visita oficial a la isla caribeña el pasado sábado.

“Vine aquí por eso, para convocar a la humanidad a la solidaridad con Cuba, para que aquí no exista una invasión ni un lanzamiento de misiles; proponer, incluso, al actual gobierno de los Estados Unidos, al señor (Marco) Rubio y (Donald) Trump, que se establezca un diálogo entre civilizaciones, entre civilizaciones que deben ser iguales siendo diferentes”, aseguró.

Explicó que Latinoamérica y el Caribe son una civilización diversa entre sí, pero diferente a las demás, y que el camino para preservar la existencia en general, y la existencia humana en particular, es construir un diálogo entre civilizaciones.

“Bueno sería que, en medio del peligro que se cierne sobre Cuba, se transformase en vez de peligro en escenario de ese diálogo y, por tanto, este no es solo un mensaje al pueblo cubano o al colombiano, es un mensaje a la humanidad solamente, y al mismo gobierno de Estados Unidos”, insistió.

El presidente colombiano sostuvo que “es el momento de dialogar”, tras explicar que la situación de guerra en el Medio Oriente “no es para congratularse”, sino que puede ser el anticipo de un holocausto mundial, de una barbarie generalizada: “es preferible que el pueblo de Estados Unidos y su gobierno actual reaccionen”, afirmó.

En ese sentido se refirió al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, de quien dijo que “lo que está haciendo es salvándose a sí mismo, tratando de perpetuarse en el poder de Israel haciendo guerras fuera de Israel para salvarse de un juicio internacional que, como los nazis del Tribunal de Nuremberg, se merece por ser genocida”.

Al respecto aseguró que “el pueblo de Estados Unidos no puede ser cómplice de eso. En mis conversaciones como jefe de Estado con funcionario de los Estados Unidos, incluido el presidente Trump, yo les diría que no pueden ser cómplices de un genocida, si reconocen la historia propia de los Estados Unidos en los siglos XX y XIX. Por tanto, es un diálogo de civilizaciones, y que se podría dar en el caso americano aquí, entre el estado de la Florida y la isla y República de Cuba, que tan cerca están y tan lejos, que bien podrían ser el primer puente de unidad de la humanidad en medio de la diversidad por la vida y la libertad”, concluyó

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