Cerca de quinientas personas asistieron al plantón, que se realizó antes del cierre vial y la violenta intervención de la Policía.
El retiro de más de 30 piezas de exposición del Museo Nacional de Colombia, ubicado en Bogotá, abrió una nueva controversia sobre la memoria histórica, la diversidad y la representación de los procesos sociales y políticos del país. La decisión afectó elementos relacionados con las luchas feministas y de la población LGBTIQ+, las víctimas de la violencia política y el proceso de paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las antiguas FARC.
Entre los objetos retirados de tres salas del museo se encontraban fotografías, afiches y elementos con valor simbólico para diferentes sectores sociales. La medida provocó cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos y de representantes políticos, quienes consideran que excluir estas piezas de la exposición limita la visibilidad de episodios y movimientos que hacen parte de la historia nacional.
La controversia se desarrolla en medio de la denominada ‘contrarrevolución cultural’ impulsada por el presidente Abelardo De La Espriella, quien ha cuestionado las expresiones que considera asociadas al llamado ‘wokismo’ y sostiene que estas representarían una amenaza para la unidad nacional y los valores de la sociedad.
De acuerdo con la información divulgada sobre la decisión, el mandatario había solicitado a la ministra de las Culturas, Paola Holguín, retirar de espacios públicos representaciones que, según su postura, constituyen una apología del terrorismo. Entre las figuras cuestionadas se encuentra Carlos Pizarro, antiguo comandante del M-19 y firmante de paz, asesinado en 1990 durante su campaña presidencial.
Las piezas que salieron de las salas de exposición
Entre los elementos retirados se encontraba una bandera del orgullo perteneciente a la activista Elizabeth Castillo, relacionada con las luchas por el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ+ en Colombia.
También fue retirado un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa, candidato de la Unión Patriótica asesinado en 1990. Su presencia en el museo constituía una referencia a uno de los episodios más significativos de la violencia política que ha marcado la historia contemporánea del país.
Otro de los objetos que generó atención fue el denominado ‘Balígrafo’, una pluma elaborada a partir de una bala y vinculada simbólicamente con la firma del acuerdo de paz de 2016 entre el Gobierno colombiano y las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La salida de estas piezas provocó interrogantes sobre los criterios utilizados para seleccionar los elementos que permanecen en exhibición y el papel de las instituciones culturales en la preservación de memorias diversas, incluidas aquellas relacionadas con los conflictos armados, las víctimas y los procesos de reconciliación.
María José Pizarro cuestionó la decisión
Una de las voces que se pronunció contra la medida fue la exsenadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, quien rechazó los intentos de excluir la memoria de su padre de los espacios públicos.
“Carlos Pizarro está más vivo que nunca y el intento de Abelardo de la Espriella por proscribir su memoria, su figura, sólo está haciendo más grande su legado de paz en Colombia”, manifestó la excongresista.
Pizarro defendió la trayectoria de su padre y sostuvo que su figura representa la rebeldía frente a la opresión, así como la posibilidad de transformar la confrontación armada mediante acuerdos políticos.
El pronunciamiento se sumó a las críticas de quienes consideran que las figuras vinculadas con antiguos movimientos insurgentes también deben ser examinadas desde sus procesos de desmovilización, participación política y búsqueda de la paz, sin desconocer las controversias que rodean sus trayectorias.
Protesta frente al Museo Nacional
La decisión motivó una manifestación en las afueras del Museo Nacional de Colombia durante este sábado. Cerca de un centenar de personas se congregó con pancartas, banderas y megáfonos para expresar su rechazo al retiro de las piezas.
Entre los mensajes exhibidos se encontraba la consigna “No a la censura del Museo Nacional”, con la que los asistentes defendieron la permanencia de los objetos y las representaciones históricas cuestionadas.
A la jornada asistió el exministro de las Culturas Juan David Correa, quien manifestó su inconformidad con lo ocurrido y defendió el papel del museo como espacio de encuentro entre distintas expresiones culturales y políticas.
“Estamos aquí para defender la cultura, el arte, el museo, el derecho a la memoria y al país. Lo que hicieron ayer con el museo es inaceptable”, expresó Correa, según declaraciones recogidas por la agencia EFE.
El exfuncionario también cuestionó la presencia de agentes de la Policía antidisturbios en las inmediaciones del recinto durante la manifestación.
A la protesta acudieron igualmente la exministra de las Culturas Patricia Ariza y María José Pizarro, quienes respaldaron las expresiones de rechazo a la medida.
Durante su intervención, Pizarro llamó a los asistentes a mantener la calma y afirmó: “Les vamos a demostrar que somos hombres y mujeres de paz”. Organizaciones LGBTIQ+ advierten sobre la exclusión de su historia
La organización Colombia Diversa, dedicada a la defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+, manifestó su preocupación por el retiro de materiales de la sala ‘Hacer Sociedad’, donde se encontraban referencias a las luchas por la igualdad y los procesos de paz.
La entidad señaló que entre las piezas retiradas había elementos vinculados con campañas de las marchas del orgullo LGBTIQ+ realizadas más de una década atrás.
“Las personas LGBTIQ+ también hacemos parte de la historia”, expresó la organización al cuestionar la decisión.
Para los defensores de los derechos de esta población, la presencia de estos objetos en un museo nacional permite documentar los cambios sociales, las reivindicaciones ciudadanas y las luchas que han contribuido a transformar el reconocimiento de derechos en Colombia.
En una posición similar se pronunció Caribe Afirmativo, organización que trabaja por los derechos de las personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas.
La entidad advirtió que la medida podría favorecer una narrativa que deje en segundo plano las luchas sociales y las experiencias de sectores históricamente discriminados.
El papel del Museo Nacional en la memoria del país
Fundado en 1823, el Museo Nacional de Colombia es una de las instituciones museísticas más antiguas de América. Su colección reúne miles de piezas que permiten aproximarse a diferentes etapas de la historia nacional, desde sus expresiones artísticas y culturales hasta los acontecimientos políticos y sociales que han definido al país.
Además de sus exposiciones permanentes y temporales, el museo desarrolla actividades académicas y culturales, entre ellas conferencias, conciertos, obras de teatro, danza y proyecciones audiovisuales.
La controversia actual vuelve a plantear una discusión sobre los límites entre las decisiones administrativas de las instituciones culturales y la preservación de testimonios que representan experiencias diversas de la sociedad colombiana.
Mientras el Gobierno defiende su posición frente a las representaciones que considera problemáticas, organizaciones sociales, exfuncionarios y manifestantes reclaman que los espacios culturales mantengan una mirada plural sobre el pasado.
El debate trasciende la permanencia de los objetos retirados: también plantea preguntas sobre quién decide qué episodios deben ocupar un lugar visible en los museos y cómo se garantiza que las nuevas generaciones conozcan las distintas experiencias que han contribuido a construir la historia de Colombia.

